LA GATA DE MIAH MORSOTE (12)
Mientras caminaba hacia el viejo edificio de Blood&Tears pensaba que la historia que Angel había intentado colarme no tenía pies ni cabeza, pero no tendría más remedio que hacerme el tonto si quería sacar algo en limpio. Entré en el enorme edificio de oficinas donde habían trabajado Angel y el bueno de Melvin y pedí permiso al director para hablar con el mejor amigo de él; ya saben, aquel que le encubría cuando iba al baño más tiempo del permitido o le reía las gracietas delante de la chica de la limpieza. De paso tanteé el terreno de cara a la restitución del dinero robado a cambio de readmitir a Angel; el director acogió la noticia con cierta benevolencia hacia su ex-empleada; no tuve más que probar suerte con la tecla de algún desliz con su secretaria y acerté, porque empezó a tartamudear mientras se deshacía en reverencias y me juraba que por supuesto Angel podía volver cuando lo deseara a la gran familia de Blood&Tears que tanto la había echado de menos.... Me señaló a un hombre rechoncho que llevaba gafas y un jersey rojo con cuello de pico con una ridícula letra "R" bordada en color blanco... Le di las gracias y me dirigíe hacia él. Los oficinistas se volvían a mirarme conforme avanzaba por el pasillo; sin duda la vida en aquellas oficinas no era demasiado excitante, salvando algún que otro pequeño chanchullo de cuando en cuando, escarceos entre jefes casados con tres hijos y empleadas rubias platino de moral flexible, y algún delito mayor... Le mostré mi placa y le dije que quería hacerle unas preguntas.
"Usted dirá, señor Lehte", me dijo sonriendo estúpidamente. Le pregunté cómo había sabido de la muerte de Melvin y empezó a perorar atropelladamente; el encargado de la contabilidad no suele tener muchas distracciones fuera de lo común en ninguna oficina, y aquel tipo creyó que me había dirigido a él con el propósito de hacer amigos...
"Alto ahí, Remigius; limítese a contestar a mis preguntas. Solo quiero saber una cosa: ¿Le contaba Melvin sus líos de faldas? ¿Sus amiguitas, con qué chicas salía, ya me entiende...?"
"¿Que si me contaba, dice usted...? ¿Bromea? La verdad es que últimamente no paraba... Estaba saliendo con Angel; ya sabe, Angel Bennett, una chica morena con unas piernas de escándalo, que trabajó por aquí y que fue despedida por un asunto bastante feo... Un robo, dicen... Yo le dije a Melvin que esa chica tan alocada no era para él, pero no quiso hacerme caso, y así terminó... Le frió a tiros, ¿verdad inspector...? "
"¡Cállese de una vez! ¿Sabe si tuvo alguna aventura antes de lo de Angel?"
"¡Vaya si lo se! Lo sabía toda esta planta... Menudo lío... Melvin fue novio, formal y todo, ya sabe usted, de Helen Bennett, la mismísima hermana de Angel. Estuvo con ella hasta un mes, poco más o menos, antes de que despidieran a Angel. Imagínese, plantar a una chica como aquella para largarse con su propia hermana... Este Melvin, qué cosas tenía... Yo siempre le decía que estaba jugando con fuego, pero él... ¿Le disparó por la espalda, inspector...?"
Le dejé con la palabra en la boca y salí de la oficina a toda prisa, aunque no sabía exactamente a dónde quería ir. Esto sí que era bueno; así que Helen conocía a Melvin, y bastante bien, por cierto... ¿Qué habían pretendido ocultándome un dato tan importante? Sin duda alejarme de la pista buena, pero ¿por qué motivo? Tanto Angel como Helen se habían divertido a mi costa, pero cometieron un error: habían conseguido enfurecerme... Yo estaba empezando a atar cabos, y uno de ellos iba a servir de soga para una asesina fría y despiadada.
